Me encantan los miércoles por la tarde, cuando llego de clase y pienso que al día siguiente no tengo que madrugar y puedo quedarme en la cama hasta hartarme...o hasta que los vecinos gospel con sus alaridos me hagan salir de mi modo oruga.
Además y aunque no sea la cosa que más me guste ni me apetezca en el mundo, es el único día que puedo hacer la colada (por cierto, por qué coño se le llama colada???)el único problema, que no soy la única que pone la lavadora a mitad de semana y qué pasa? que se nos acaban las pinzas y hay que hacer chanchus como este...
Pero en realidad, más que los miércoles por la tarde me gustan los miércoles por la noche, esa sensación de mirar el reloj y aunque sea super tarde saber que no tengo que madrugar y puedo seguir viendo blogs, pelis o leyendo.
¿lo malo? que de lo relajada que estoy siempre me duermo antes de ver nada.
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