La cosa va de cuentos

Erase una vez dos pueblos medievales divididos por un arco, ese arco llevaba allí desde tiempos inmemoriables y era especial, muy especial.

El pueblo de la izquierda se dedicaba a la agricultura y desde dentro de él se podía ver como desde el arco caía una lluvia infinita de harina la cual a su contacto con el suelo no dejaba residuo alguno.

Desde el otro pueblo se podía ver como desde el arco caía agua, un estrecha y fina pared del agua más clara y pura que jamás nadie había conocido.

Ambas poblaciones eran felices ya que gracias al arco habían sobrevivido desde que el primer nómada que descubrió el arco decidió asentarse en esas tierras tan inusuales y mágicas.

Pero un día algo terrible sucedió y desde el arco ya no caía nada, el mayor de los miedos y la más terrible de las preocupaciones comenzaron a crecer dentro de cada uno de los habitantes de los pueblos: “ahora... ¿qué haremos?” , “sin agua no podremos sobrevivir ¡estamos condenados!” “¿cómo alimentaré a mi familia?” y así, miles y miles de preguntas asolaban la mente de los que en su día eran tranquilos agricultores y trabajadores de esas tierras.

Lo que ellos no sabían era que todo era una ilusión óptica creada por una maldición y que en realidad, del arco seguía manando harina y agua, tan sólo que ellos no podían verlo…



Bienvenidos al primer capítulo de mis sueños, todo esto ha salido desde el fondo de mi mente mientras estaba dormida y lo más curioso es que el desencadenante ha sido una barra de pan del Veritas que probé antes de irme a la cama...
Creo que me está apeteciendo escribir un cuento, y este será el principio de mi relato.
Voy a empezar a sacar partido de mi imaginación en estado REM, RAM o como se llame, porque todavía sigo alucinada.

1 comentario:

  1. estoy deseando que llegue la segunda parte de "rayadas mentales de Pau" :P, cómete otro pan antes de dormir!! (esto va en contra de mis principios diéteticos pero todo sea por escuchar otro de tus sueños, jajajaja)

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