Se acabó

Y una vez más vuelvo a tropezarme con la misma piedra de siempre.
Para más inri, esa piedra tiene nombre y apellidos.
Pero esta vez va a ser la definitiva, harta de encontrarme con ella en el camino sin apartarla para así evitar posibles daños, lo que voy a hacer es arrojarla lo más lejos posible y con suerte, y si el destino no quiere ser caprichoso, borrarla de mi vida para siempre.
La gente no cambia, por mucho que por algún micro segundo te hayan dado la impresión de que si. Y aunque duela, que duele, por mi propio bien tengo que hacerla desaparecer.
Voy a convertirme de una amateur de Houdini y con un chasquido (o en este caso con unos cuantos clicks) borrarla de mi vida.
Sólo una persona que haya pasado por esto sabrá lo que cuesta, esa sensación horrible que te oprime el pecho y no te deja dormir, pero ya dije que mi propósito este año era ser más feliz y quererme más, y con esa piedra nunca llegaré a conseguirlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario