Quién me iba a decir a mi, que siempre había dicho que no corría a menos que tuviera un toro detrás, que iba a acabar disputando una maratón y lo mejor y más fuerte de todo tener el valor de acabarla. ¡Nadie!
Desde que me propuse un cambio de vida radical estoy haciendo cosas que nunca me había planteado hacer.
Así que desde hace 6 semanas me empecé a machacar y entrenar en el gimnasio para el "gran día", con la mentalidad de que no sólo me ayudaría para la maratón sino también para la operación bikini, así que entre cardio y piscina ahora se puede decir que tengo un buen "fondo" y sobre todo resistencia (lo de la flexibilidad es imposible y mirad que lo he intentado, pero no hay manera).
Y el día llegó y allí nos plantamos Marisa y yo con muchas legañas en los ojos y un sueño de morirse, dispuestas a hacernos los 10 señores km (era una mini maratón, estoy loca, pero 40km no los hago ni en sueños), se supone que se debía de calentar al ritmo de una clase de Zumba, pero sabía que nunca me perdonaría tal humillación personal y es que esos movimientos daban mucha vergüenza ajena.
Así que yo me fui a mi bola y me puse a estirar como si no hubiera mañana, porque me conozco y si no calentaba como unos 15min mis piernas nada más pegara una zancada iban a dar la sensación de pesar 40 kilos cada una y pasaba.
Empecé bien y no me podía creer que estuviera aguantando tanto, tuve un poco de flato por eso de beber agua, pero es que no veas lo que mola la tontería de coger la botellita, dar un sorbo y mandarla a tomar por culo, es una sensación de "como molo" que quería experimentar.
Mi único problema, confiarme . Porque en el último kilómetro me puse a correr como una loca y cuando me di cuenta que la línea de meta estaba más lejos de lo que pensaba me empezaron a fallar las fuerzas y a respirar cual bulldog, vamos que ya me veía al equipo de paramédicos encima de mi a 5 metros de la meta. Pero no sé como lo hice, esa fuerza que te sale de dentro (o quizás fue la vergüenza, si, va a ser que fue eso) que seguí corriendo y acabé la PUÑETERA carrera.
1h 6 minutos y 56 segundos corriendo non stop. Vamos, pa haberme matao' como dicen en mi pueblo.
¿Si la volvería a correr? pfff me da a mi que no, esto es como lo de que tienes que visitar la Meca al menos una vez en tu vida si eres musulmán, pues igual. Una y no más.
Un momento a destacar: el tirarme en plancha sobre la hierba al acabar y darme cuenta que seguía viva para contarlo.
Y para los que no lo creáis, unas fotitos para ilustrarlo.
Legañas tamaño grano de arroz marca "La Fallera"
Mirad mi cara, creía que me quedaba poco para llegar a meta. Ilusa.
Muerte cerebral, corporal y general.


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