Rutinas


Hace no muchos años cuando llegaba mitad de Agosto, exactamente cuando volvía del pueblo, me entraba la necesidad de volver a la rutina.
Tanta fiesta, horarios descolocados, el cuerpo hecho un escombro resultado de grandes dosis de alcohol y de una alimentación basada en las tapas de bar me hacían sentirme un poco culpable y necesitaba reubicarme (y también sanear mi estado financiero). A día de hoy me tiro de los pelos pensando lo tonta que era, ahora no quiero rutina de ningún tipo, quiero experimentar la anti-rutina, esconder el reloj en el fondo del cajón y entregarme de lleno a la irresponsabilidad.

Desde que acabé las clases vivo en una constante rutina que estoy deseando que acabe y de eso me he dado cuenta hoy mismo (no del hecho de que quiero que se acabe, eso lo sé desde hace tiempo) sino de que mi vida es una serie de acontecimientos que sé incluso la hora exacta en la que empiezan y acaban. COMPROBADO

06:30h Suena la primera alarma, la apago. Ni siquiera soy consciente ni de donde estoy ni de que en 6 minutos volverá a sonar.

06:36h Vuelve a sonar la alarma, esta vez el sonido viene acompañado de Muffin lanzándose como el animal que es sobre mí. “Vaaaale” contesto, “ya va siendo hora de despertarse”
Como puedo, llevo mi cuerpo arrastras hacia la cocina para desayunar, me arreglo dentro de mis posibilidades (encontrar ropa que combine con un ojo cerrado y otro abierto tiene su mérito) y me preparo el bolso.

07:45h Cojo el metro. Tengo la típica conversación sobre el tiempo con una excompañera de instituto (a veces esta conversación se alterna comentando el estado de sueño que tenemos en ese preciso instante) que termina con Paula poniéndose los cascos y esperando a, sin muchas ganas, llegar a su destino.

08:05h Aparezco por la puerta del curro, saludo a la gente, enciendo el ordenador, me pongo a revisar el correo, actualizo la web y lo que se tercie.

10:00h Bajo a almorzar, e intento que la mujer del bar no me descubra el bocadillo que traigo escondido; debería darse cuenta de que soy una pobre becaria y que cada vez que me pido un zumo lo hago por miedo a que me tire del local por no consumir y traer comida de fuera.

10:30h a 15:00h Sigo subiendo contenido al portal (¡¡puta caché de los huevos, nunca funcionas cuando te necesito!!), me acuerdo de la madre que inventó los servidores web, reviso el tuenti, el twitter, el face y me empano en blogs.
Una vez a la semana llega el acontecimiento esperado por mis compañeros: mi ataque de risa, se ha convertido en un hecho inexplicable para ellos, aunque bastante común en mi día a día (es la única rutina que no me importa tener).
Mi ataque es resultado de algo que leo por Internet o que me cuentan, yo, para variar, lo entiendo a mi manera y comienzo a descojonarme. Seguido del comentario pertinente de mis compañeros: "ya le ha dado", me empiezo a poner roja, a convulsionar como si me estuviera dando un ataque de epilepsia y tras explicar, sin éxito alguno el por qué de mi ataque, se me pasa.

15:15h. De vuelta para casa, siempre enganchada al ipod.

15:45h. Aparezco por casa, intento calmar a Muffin que se emociona al verme (¡al menos alguien se alegra de que vuelva!) y como viendo Sé lo que hicisteis.

A partir de aquí la rutina se bifurca y podemos escoger entre dos opciones:

Opción A) (la más probable)
17:00h. Siesta o como me gusta llamarlo “estado temporal de coma profundo”.

20:30h Fin de la siesta. (Ésta suele finalizar o bien porque se me han caído los tapones de los oídos y empiezo a oír todo lo que cascan los demás o porque alguien me llama por teléfono, casi siempre suele ser Nuria)

Opción B)
17:30h Quedo con alguien/Me voy a la playa/De quintos/O a hacerle la puñeta a Pako al videoclub

20:00h. Salgo a correr

20:30-20:45h Me convierto en Mrs. Tomato volviendo de correr con la lengua fuera e intentando no desmayarme ni vomitar al abrir la puerta del portal. (Fin de la opción B)

20:47h Me ducho.

21:15h. Bajo a los perros y así de paso se me seca el pelo.

22:50h. Hago acto de presencia en el salón para que vean que no soy una desconsiderada.

23:30h. Me voy a dormir en plan abuela.

Y así todos los días. MENUDO CAGALLÓN

Pero bueno, siempre hay que pensar que hay alguien más jodido que tu y que además octubre está a la vuelta de la esquina y me mudo a BCN…sólo de pensarlo me pongo a tope. Razzmatazz. BBB. Máster en Moda y Diseño...¡¡¡¡mmm!!!!
Así que espero que el año que viene al llegar Agosto y mire hacia atrás me de cuenta de que todo lo que me lo he currado para cumplir un sueño y comprobar que de verdad este verano de mierda ha servido para algo y poder decir:

Anna Wintour, ¡ya te puedes poner a temblar!

2 comentarios:

  1. loca de la vidaaaa que las rutinas no son para siempre, bueno si que lo son, pero nunca son las mismas, vamos que no sé si consigo explicarme pero estoy convencida que tu me entiendes, entre locas nos entendemos jajaj.mi próxima rutina incluirá frecuentes viajes BCN yujuuuu jajaj muaaa

    ResponderEliminar
  2. te entiendo, te entiendo. Son rutinas por períodos de tiempo, no? tengo q recalcar q m encanta tu plan de rutina a partir de octubre, BCN es una ciudad preciosa y si estoy yo en ella ya ni t cuento...UN PRIMOR OYE!!!
    si no fuera por las putas prácticas t hacía una visita pero ya! mua

    ResponderEliminar