Agridulce, así es como me siento hoy. Tengo una sensación rara en el cuerpo, por una parte es jueves, he salido del curro y dentro de nada me tengo que empezar a preparar mi mini-maletilla porque mañana me voy al pueblo, a mi queridísimo pueblo a pasar un fin de semana corto pero intenso de verbena.
Además hoy he tenido "noticias" de alguien que no me esperaba y bueno, esta mañana no había ser viviente que me pudiera quitar la sonrisa de la cara. En la agencia desbordaba alegría (más de la normal, que eso ya viene de serie), iba como a un buen amigo mio le encanta decir "super a tope" pero por otra parte llevo un poco de bajón, no sé, esa sensación parecida a la de los domingos por la tarde o cuando empiezas a pensar en cosas o personas en las que no deberías pensar porque no paras de darle vueltas a una historia que no sabes como acabará o si alguna vez tuvo sentido (aunque en el fondo sabes que para tí si que lo tuvo).
Sobre todo pienso en este fin de semana, en lo mal que lo voy a pasar cuando llegue el momento álgido de la noche y recuerde todos los momentos que he vivido allí y que por desgracia voy a tener que decir adiós para siempre. Puede que no para siempre, quizás sea un hasta luego, pero de lo que si que estoy segura es que nunca será lo mismo.
Mi casa, esa que construímos con tanta ilusión y que dentro de nada va a mostrar en su fachada el cartel de "se vende" todo por culpa de un capullo mal parido que tiene más que quiere y merece pero que todavía ansía más y que disfruta haciendo daño a gente buena.
Yo antes creía en el karma, "todo lo bueno se te devolverá, pero lo malo también" siempre me he guíado por esa filosofía, pero tajantemente he dejado de creer en ella, tampoco es que ni yo ni mi familia seamos unos santos (bueno mi madre si la verdad, más buena que el pan y con eso me quedo corta) pero nunca hemos sido gente que hayamos hecho realmente cosas malas malas, por eso no me explico como eso que llaman destino, karma o como se quiera llamar se ha querido cebar tanto con nosotros.
Quiero creer que es porque nos esperan cosas mejores en el futuro, pero en realidad no me acabo de tragar esa milonga; para mi Valdemoro era una vía de escape, el reencuentro con amigos que más que eso son familia, pero al parecer por un tiempo voy a tener que decir adiós a un futuro allí. Muchos de vosotros me habéis ofrecido casa y otros tantos que sin mi no será lo mismo, debo de decir con toda sinceridad que mi vida sin vosotros tampoco.
Espero algún día tener los recursos suficientes como para poder comprarme o recomprar mi casa y llegar a ser tan feliz como siempre había pensado que lo sería, pero bueno, como todo en esta vida se hace esperar (sobre todo si eres de clase obrera, me gustaría a mi ver a la Lomana en mi situación).
Puede que esto que ha pasado me ayude a ver las cosas desde otra perspectiva, a aceptar las derrotas aunque ni siquiera haya sido consciente de haber luchado o puede que ya de perdidos al río me haga de la filosofía del hijoputismo y no vuelva a ser "tan" buenecilla como era antes.
El tiempo dirá...
pequeee sí parecer ser que una vez más, nos topamos por el mundo, esta vez en la red de redes, en el mundo blogero. Muchas gracias por tus palabras hacia mi blog y déjam decirte, que tus entradas no tienen nada que envidiarle a las mías , miss publicitaria (quería ponerlo en castellano pero ya conoces las limitaciones de mi teclado y eso que ya he aprendido a poner acentos) En cuanto a tu entrada, sólo seguir un poquito con el refranero diciéndote que "el tiempo pone a cada uno en sus sitio" y que "nada es para siempre" (ambas frases applicables tanto para lo bueno como para lo malo) muaaa
ResponderEliminar